lunes, 27 de marzo de 2017

Todos Somos James

Foto: AFP.
Por: Héctor Herrera

Se cansaron. O no, mejor, se mamaron. Lo que ha pasado en la última semana y media entre los medios y la Selección Colombia llevó a reacciones de parte de nuestros muchachos que son un claro rechazo a la manera y los términos en que se trata al seleccionado nacional y a sus integrantes. Todo comenzó luego de concerse el grupo de convocados por José Pékerman. Como siempre, al menos en esta eliminatoria, fue un listado sorpresivo, con nombres nuevos y caras conocidas, un salpicón sin base clara pero sobre el cual se puede trabajar. Y ahí estaba él, la alegría de la selección, el hombre orquesta, ese que marcó el primer gol de una Selección Colombia de mayores en un Mundial tras 16 años de ausencia; el desequilibrante, el veloz y habilidoso Pablito Armero. 

Las reacciones no se hicieron esperar, en buena parte porque el lateral izquierdo llevaba un buen tiempo sin ser llamado y no goza de mucha continuidad en su club, pero también por un problema muy íntimo de su vida personal que no fue del agrado de la opinión nacional. Y allí saltó la oportunidad de alguna política para condenar su llamado. Claro, ella está buscando el camino a la presidencia y hay que agarrarse de lo que sea. Y tambíen entonces estuvo la repercusión de la prensa, donde los "Jotas" Mantilla y los Carlos Antonio se expresaron en contra del llamado, tanto por unos como por otros motivos. Pero al igual que en la política, en los medios de comunicación los que no tienen conocimiento y mucho menos figuran, pero que están en la carrera de intentar llegar, pues dicen lo que sea y se agarran de lo que sea para que medio se hable de ellos. Y esta vez no era Claudia sino Andrea Guerrero, quien dijo sentirse "indignada porque los jugadores de la selección son ejemplo para los niños, ofendida como mujer de que un maltratador de mujeres esté en MI SELECCIÓN y con MIS ÍDOLOS". Vamos por partes.

Yo podría perfectamente sacar a colación la corrupción o las preferencias sexuales de su padre, o que ella pasó de mano en mano (y de otra cosa en otra cosa) de cuanto tenista se le cruzaba por el camino como cualquier prostituta, y preguntarle si esos son buenos ejemplos para los niños y niñas de nuestro país, pero sería tonto hacerlo, pues lo que quiero es desmoronarle una a una sus palabras de lengua bífida y mostrarle verdaderos argumentos, no pataletas de culicagada. En primer lugar, los jugadores de la selección no deben ser ejemplo para nadie, nuestros muchachos están allí para jugar al fútbol. El ejemplo para nuestros niños deben ser los padres, aunque claro, conociendo los antecedentes del suyo entiendo perfectamente que haya preferido buscar ejemplo en otro lado. Lo segundo es que ese maltratador de mujeres, como ella le llama a Armero, fue denunciado, apresado y salió en libertad, sea por las razones que sean, y actualmente está muy feliz con su esposa y sus hijos. Ese tema, que solo le concierne a ellos cuatro (al igual como en el pasado solo le concernía a "Bolillo", su esposa y su amante en su momento) ya se superó por su parte. Es decir, que si ellos no se separaron como usted quería, pues ni modos, pero la entendemos, con sus múltiples parejas sabemos que está acostumbrada a las rupturas. Y por último, La Federación Colombiana de Fútbol es una entidad privada, que no recibe dinero del estado y mucho menos de los colombianos. Claro, obtiene ganancias por la venta de artículos y entradas asociadas a su marca, pero eso es una relación comercial, el cliente compra porque quiere comprar, la Federación no lo obliga. En mis 18 años siguiendo a la selección no conozco el primer particular, sea periodista o no,  que haya ido a la Federación a dejar un donativo. Todo el dinero se consigue mediante socios y alianzas comerciales. Por tanto, al ser una entidad privada, está en todo su derecho de trabajar con los miembros que considere, así a usted no le gusten. Explicado esto, aprovecho entonces para aclararle que eso que escupió de que "es que es mi selección y mis ídolos" y usarlo como argumento, solo la hace quedar como una babosa. La selección es de la Federación, no suya, ni de ningún periodista. Si usted se forjó ídolos en su mente fue gracias a que la Federación le permitió ver a esos ídolos. En pocas palabras, le debe sus ídolos a la Federación, debe agradecerle a la entidad en vez de atacarla, o de atacar a sus miembros, pues por si no se enteró, le cuento que Armero ingresó y salió ovacionado del Metropolitano, al punto de que muchos se pelearon su camiseta, la cual regaló a la tribuna de Oriental, en un partido que Colombia no jugó bien, pero donde nuestro lateral izquierdo fue figura.

Porque sí, todo hay que decirlo, ese partido no fue el mejor para los nuestros, pero se ganó. Y como Armero hizo de todo no se le pudo atacar, entonces se atacó el funcionamiento de la selección. Se criticó desde el posicionamiento de algunos jugadores (válido, pero no voy a entrar en detalles) hasta que se alentó a la selección con el "Sí Se Puede". ¿Qué querían que hiciéramos? ¿Putearlos? Y cansados del asedio de los medios, porque los nuestros sí corrieron aunque el rival no lo hizo, con la cabeza llena de ansiedad por el partido contra Ecuador, Carlitos Sánchez tomó la vocería del grupo y pidió más apoyo y menos negativismo. Ya se podrán imaginar los titulares.

Pero la joya de la corona llegó el sábado 25 de marzo, cuando James realizó cierto gesto que fue fotografiado y es la portada de esta columna. ¡Qué escándalo! ¡Es-can-da-lo-so! Y como ya no había de qué hablar, pues se agarraron de eso. Y como siempre, el oportunista Gabriel Meluk sacó su teclado y empezó a escribir sandeces. Sí, Meluk, un tipo al que solo le puedo desear la muerte, no por lo de James, sino porque su oportunismo viene de atrás, cuando una hora después del accidente de Chapecoense puso en su Twitter un artículo sobre catástrofes aéreas en el mundo del deporte. Tan oportuno el hijueputa. Indignadísimo el mal nacido este por el gesto de James, retándole a que hiciera lo mismo en Madrid. Ah, pero esa basura de periodista no recuerda que fueron los goles de ese mismo James los que le permitieron escribir aquel ridículo libro que sacó en colaboración con los de su comarca titulado "¡Mundialazo!", con James David en la portada.

Acertado James en su gesto, digno de aplaudir, demostrando su liderazgo. Es él quien debe llevar la batuta y así lo ha demostrado. Ese gesto no es solo para las Andreas y los Meluks, es para la gente plagada de doble moral, para los falsos hinchas, para la mugre de esta sociedad. El gesto de James es un "no nos jodan", es un "cállense", es un "dejen trabajar". Porque ahora es cuando más callados debemos estar, porque la situación está delicada, tanto, que ni yo voy a atacar a Pékerman aunque mi inconformidad con él llegue a niveles de Carlos Antonio Vélez (ustedes me conocen de años). ¿Atacar al técnico? ¿Para qué? Ya no hay tiempo de traer otro y clasificar. ¿A los jugadores? ¿Para qué? Si estos no dan la talla mucho menos los otros. Es hora de reflexionar, de dejar trabajar, porque ahora sí se requiere trabajar, y de confiar. De confiar en los Pékerman, los Ospina, los Sánchez, los James y hasta en los Medina, aunque no nos guste. Porque ya no hay tiempo de parar a pensar, solo queda correr y rogar para que las piernas respondan. James puede no ser muy fluido al hablar, pero con su gesto ha dicho más que en toda su trayectoria con la selección, tomando la vocería de cuerpo técnico, jugadores e hinchas. Cállense y dejen trabajar, no los jodan más.

¡Todos Somos James!

#TodosSomosJames
© 2012-2016 LA DOBLE H. Todos los derechos reservados.