viernes, 29 de agosto de 2014

Selección Colombia, La Noticia

Foto: www.terra.com.co

Por: Héctor Herrera 

La noticia fue la convocatoria para enfrentar a Brasil, primer rival del camino a Rusia 2018. También lo fue el regreso de Falcao a la selección, luego de superar una complicada lesión que lo privó de jugar el mundial de mitad de año. La noticia fue la defensa de Pékerman sobre lo que se dijo y no se dijo de su permanencia en el cargo, su salida, su contrato, sus exigencias.

Esa fue la noticia, válida, veraz, pero a medias. La noticia cobijaba otra, otra y otras tantas que no tuvieron eco. Es primicia también la falta de ideas del argentino quien se limitó a sus dos arqueros conocidos y no se arriesgó con un tercero, así fuera el más malo, aunque sea solo por descartar. También son noticia los nuevos nombres por su inexistencia, los reemplazantes de los centrales clásicos que tampoco aparecen en la lista y el numeroso mediocampo que llamó. Noticia son los 16 jugadores de los microciclos de 2012 que él mismo se inventó y de los cuales algunos hombres parecen estar listos para el abordaje pero no les dan luz verde (Gilberto García, Pedro Franco y Luis Enrique Martínez).

La noticia es la pérdida de Jónathan Copete, quien hizo parte de los ciclos de trabajo mencionados arriba y que nunca recibió un llamado (al igual que todos los 16), ni antes cuando venía de ser campeón con Santa Fe ni ahora que no tiene mayor mérito. Un jugador al cual se le debió brindar la oportunidad de jugar unos minutos en un amistoso para retenerlo, así no sea llamado en los próximos cuatro años, pero con la intención de evitar que se marche a Venezuela y poder tenerlo en cuenta a futuro.

La noticia vuelve a ser la Selección Colombia, con sus brillantes dirigentes, con su cuerpo técnico exitoso en el primer ciclo y comenzando el segundo, con sus aduladores, con sus opositores (me incluyo), con sus jugadores protagonistas en las principales ligas, con sus hinchas (vuelvo y me incluyo), con sus fanáticos y sus aficionados. Cómo nos hacía falta la polémica, la sensación de presión, el no estar clasificados, el anhelo de buscar el cupo, el sufrimiento interno, la duda, el iniciar de cero y jugar contra otros que parten del mismo punto. Cómo nos hacía falta protestar por ausentes, defender llamados, discutir sistemas, esperar resultados, evaluar funcionamientos y deducir pérdidas o ganancias.

¡Cómo nos hacía falta la Selección Colombia!

martes, 19 de agosto de 2014

La Renovación Y Las Nuevas Obligaciones De Pékerman

Foto: www.elespectador.com
Columna Especial Para: Soy Periodista
Véase También Aquí: La Renovación Y Las Nuevas Obligaciones De Pékerman
Por: Héctor Herrera 

Renovó Pékerman y fin de la noticia. Con eso se quedan la mayoría de los aficionados tricolores, pero aquellos que tenemos por uno u otro motivo un vínculo más directo con la selección sabemos que no hay que limitarse a la euforia y se debe profundizar en el tema. El argentino firmó un nuevo contrato envuelto en misterios y rarezas, tal como ha venido manejando el entorno desde que asumió como seleccionador de Colombia. Se dijeron muchas cosas sobre las limitaciones que le impedirían seguir, algunas ciertas y otras bastante hollywoodenses. Eso sí, la más verídica de todas es que Colombia fue la segunda opción de José Néstor, pues el adiestrador aguardaba un llamado de la AFA que nunca llegó, entre otras cosas porque no lo consideraron una alternativa real dentro de un proceso que incluye levantar el trofeo en Rusia.

Momento entonces de que Pascualito le contestara a Luis Heberto. Se fijaron condiciones para dar el "sí", unas muy sobrias y otras muy absurdas. Le quedó retumbando en la mente al argentino aquella descabellada propuesta de un "descabellado" y botijón periodista de mi tierra (¡qué vergüenza!), javeriano él, quien utilizó su última neurona moribunda para sugerir desemplear a los nuestros, de "Piscis" para abajo, y de manera irresponsable insinuó que para mantener a Pékerman había que brindarle el control absoluto de nuestras selecciones.

Bedoya dijo no, y los conocedores del fútbol y de nuestra historia respiramos aliviados. La negativa tenía tres razones: la primera, que Colombia era a esa altura la única opción del argentino, no porque le faltaran ofertas, sino por garantías económicas. Las condiciones esta vez, aunque no lo crean, las puso la Federación. La segunda, porque de ninguna manera se puede despedir a un entrenador tan exitoso como Carlos Alberto Restrepo y mucho menos permitir que el argentino supervise el trabajo de "Piscis". Diplomático resulto el presidente de la F.C.F. al decir que Pékerman respetaba el trabajo del colombiano y por ello no haría intervención en estas categorías, pero no, la verdad es otra. Ya en 2012, José quiso acceder al proceso de los juveniles, situación que incomodó bastante a Restrepo al punto de ponerlo a raya. Su relación no es mala, pero guardan distancias. Y la tercera, porque esta historia ya la vivimos y terminó mal. Ya en un pasado no tan lejano encargamos la dirección técnica del seleccionado absoluto y la sub-23 a un mismo entrenador, y desembocamos en el famoso "Londrinazo" (ver nota aquí).

Así se le cayó la primera exigencia a Pékerman, pero había una segunda: la permanencia en el cargo. Se trataba de un contrato hasta el 2018 con una claúsula que le permitiera abandonar el cargo tras la Copa América de Chile si no se obtenían buenos resultados. ¿Por qué? La razón pasa sobre varios temas. Las nuevas exigencias deportivas son sin duda uno de ellos, pero también lo es la misma selección. Colombia entra desarmada rumbo a Rusia, el paso del tiempo nos quitará algunos elementos que deben ser reemplazados. El dilema es que no hay relevos, se va Mondragón y quién queda ¿Vargas? ¿Y quién será el tercero en lista? Dicen adiós Aquivaldo, Mario y Luis; ¿Cuáles son nuestros centrales alternos? Ahí viene la mano del seleccionador y el temor del mismo. Ya no va a estar la selección que otros le dejaron armada, ahora sí, repito, ahora sí, ahora sí, ahora sí, ahora sí y ahora sí, le va a tocar trabajar, y hacer lo que hace una persona que ocupa ese cargo: seleccionar.

Por fortuna, y según lo manifestado por el mismo Bedoya (habrá que creerle hasta que se demuestre lo contrario), aquella claúsula no se le concedió, debido, entre otras cosas a lo absurdo de la propuesta. Resultaba inadmisible que se realizaran unos esfuerzos monetarios para garantizar la continuidad y no iniciar de cero, mientras que la contraparte pretendía abandonar el barco un año después de iniciado el proceso y sin perder un solo peso por su renuncia. En ese caso, hubiese resultado más provechoso iniciar desde ya con un adiestrador distinto y no desperdiciar 365 días de trabajo. Luis Heberto tenía otra vez la sartén por el mango y dijo no, garantizando que el contrato irá hasta Rusia 2018, con un significativo aumento en el sueldo y las bonificaciones, incrementos que eran naturales que se dieran.

La federación ya cumplió, fue hasta las últimas instancias, defendiendo los intereses de la selección por encima del clamor, encontrando un equilibrio perfecto que le permitiera mantener el rumbo del éxito. En adelante las obligaciones son de Pékerman. Su deber natural es lograr el cupo a Rusia, ahora con Brasil en competencia. A ello hay que sumarle el deseo de título que tiene el país, sin irnos muy lejos, sin caer en exageraciones ni sueños de títulos mundiales, con la mira puesta en las dos copas de 2015 y 2016, ojalá imponiéndose en la segunda por encima de la primera, por ser un torneo especial. Está, como ya lo mencioné arriba, el reto de acomodar una selección que queda desmembrada. Pero por encima de cualquier cosa su obligación es cumplir con el contrato hasta el último día, sin importar que nos eliminen en primera ronda de las dos copas, o si a falta de cinco fechas ya estamos eliminados de los cupos a Rusia.

Eso es lo que más le pido a Pékerman, que termine lo que comenzó. Y lo advierto porque en el aire queda cierto tufillo a una renovación por descarte (las negociaciones iniciaron una vez Martino fue confirmado en la Argentina) y se nota la inseguridad (al sugerir una claúsula de fin de contrato). No vaya a ser que sin importar el dinero que pierda José, terminemos el 2015 con un técnico y comencemos 2016 con otro, que por muy bueno que sea no tendrá el tiempo de trabajar pensando en dos competencias internacionales, quedando en la historia como verdugo y pagando el precio de los desaciertos de otro.

Amanecerá y veremos.
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