miércoles, 16 de julio de 2014

La Doble H, Dos Años Dando De Qué Hablar




Han sido 730 días maravillosos, plagados de distintas opiniones, emociones y vivencias. Estoy muy agradecido con el pequeño número de fieles lectores que poseo, más allá de si son mis seguidores o detractores, pues tomarse el tiempo para procesar mis escritos es suficiente estímulo para mi labor. Estoy contento con las personas que me han agregado a sus círculos, con mi aporte en Soy Periodista donde además de fútbol escribo sobre automovilismo y recibo muy buenos comentarios, con los participantes de la Polla Mundialista y con todo aquel que por una u otra razón ingresa a este espacio.

Al igual que hace un año cuando me aventuré a compartir con ustedes mis estadísticas (ver nota aquí), quiero darles a conocer el corto pero significativo progreso que hemos tenido, lo cual es para mí un enorme estímulo moral.

El número de visitas que ha recibido (a la hora) este blog en sus dos años de existencia es el siguiente:


5101 visitas más que hace un año.


También les revelo mis diez columnas más leídas por ustedes hasta el día de hoy:




Aquí pueden apreciar el número de países que han tenido la oportunidad de conocer mi trabajo:




Y por último les dejo la gráfica evolutiva de visitas mes a mes:




Son muy fáciles de detectar los cambios que hemos tenido, la sola obtención de nuestro propio dominio es muestra de ello. Pero también evolucionamos en cuanto al aspecto del sitio, agregando nuevas secciones, colocando elementos útiles de interacción con el usuario, modificando la distribución del espacio y tratando de hacer más profesional y ordenado el blog. Claro que aún tenemos deudas y quizá la más grande está en el número de comentarios recibidos en nuestras entradas. Más allá de lo que indique el contador de visitas, es muy gratificante ver reflejada su opinión mediante palabras; por ello los invitamos a compartirnos sus puntos de vista abiertamente en cada uno de los artículos que tengan la oportunidad de leer.

Ese será nuestro primer reto en esta temporada 2014-2015, pero además, iniciaremos un nuevo camino, eso sí; buscando mantener nuestro enfoque temático, después de todo La Doble H nació por y para la Selección Colombia. Conservaremos la postura crítica, pero adicionalmente implementaremos una nueva línea informativa y cronológica sobre los asociados a la Conmebol. Esta propuesta estará en periodo de evaluación durante algún tiempo en La Doble H, y con base en los resultados obtenidos la mantendremos o no.

Quiero reiterar mis agradecimientos una vez más a todos ustedes por la paciencia, por el cariño y la comprensión. No les puedo garantizar que cada vez que me lean van a estar de acuerdo conmigo, pero lo que si les prometo es que cuando lo hagan despertaré en ustedes algún tipo de emoción. Así mismo, pueden tener plena seguridad de que seguiré trabajando fuerte en busca de mejorar cada día.

Recuerde, aquí el que escribe soy yo, pero quien hace grande el sitio con su lectura, es usted.


¡Gracias!

sábado, 5 de julio de 2014

Lo Que Dejó La Participación De La Selección Colombia En El Mundial

Foto: AFP


Por: Héctor Herrera 

Es difícil encontrar la manera adecuada de condensar en un solo escrito y con la mayor brevedad posible, todas las enseñanzas positivas y negativas que dejó el paso de Colombia por el mundial de Brasil. Resulta un poco pesado devorar cada párrafo de estas extensas opiniones y conclusiones que surgen tras apartar banderas, colores, pasiones y creencias; pero les hago una cordial invitación a llegar hasta el final del artículo e independientemente de si es de su agrado o no, dejar su respectivo comentario.

Si nos centramos en el torneo, no hay dudas. Sobra decir que es la mejor participación histórica de un seleccionado nacional en un mundial. Pero si vamos al plano futbolístico hay cosas que exaltar y otras que corregir. Ofensivamente y con un sistema táctico adecuado para elementos que no estuvieron en la eliminatoria (como Ibarbo), y buscando suplir a otros que no llegaron a la cita mundialista (como Falcao y Perea); esta selección fue muy superior a la que alcanzó el tiquete a Brasil, al menos en su manera de comportarse dentro del terreno de juego. Atacó cuando debía hacerlo (contra Grecia y Japón), se defendió cuando la situación lo ameritaba (segundos tiempos ante Costa de Marfil y Uruguay), usó sus armas para desarmar defensas (Armero, James y Cuadrado), ganó su grupo con autoridad, jugó con humildad ante "la celeste", marcó 12 goles, dejó al goleador del torneo (por lo menos a falta de cuatro partidos por jugar) y se despidió dignamente con un Ospina delantero, buscando en el área contraria el pase a semifinales hasta último minuto. Pero también cometió fallas y no precisamente relacionadas con los cuatro goles que recibió. Tuvo momentos de sobradez y desespero que se deben corregir pensando en los tres torneos que vienen. A Grecia, al igual que a Brasil, le regalamos el balón durante el primer tiempo, situación que no aprovecharon los europeos y que por poco nos cuesta una goleada contra los anfitriones, quienes se estrellaron con un maravilloso David Ospina. Errores que ya nos habían ocurrido en la eliminatoria, más precisamente contra Chile en Barranquilla, y que esta vez nos costaron la eliminación en cuartos de final.

El aspecto psicológico también debe ser trabajado. Si bien es cierto que ahora Colombia le juega de tú a tú a cualquier camiseta que se le ponga en frente, el miedo que antes sentíamos de atacar se convirtió en la incapacidad de revertir las situaciones adversas. Es tal vez algo de lo que todavía sigue debiendo Pékerman, el poder de la remontada. Incluyendo el duelo mundialista, Colombia solo ganó 1 de los 5 partidos que inició perdiendo en esta era, una muestra de un equipo demoledor cuando va al frente del marcador pero pobre de ideas y replanteamiento cuando está en desventaja. Eso, sumado al desespero tempranero mostrado por el grupo de jugadores luego del gol de Thiago Silva, cayendo en el juego brusco y las discusiones con el juez, son situaciones que deben corregirse en pro de mantener la cabeza fría durante los partidos.

Socialmente, Colombia cayó en primera ronda perdiendo siempre por goleada. No sabemos celebrar, o mejor, muchos no saben celebrar (me excluyo de ese grupo). Es una absoluta vergüenza que lo que era un evento para unir a un país en el que la palabra "unidos" no aparece ni en los diccionarios, termine en la excusa para moler a golpes a los demás y quitarle la vida a la gente. La alegría de un abrazo con un extraño en un lugar público y los gritos de gol ahogados durante 16 años, se vieron empañados por los alcohólicos del país que buscan cualquier excusa para embriagarse y una horda de macacos, de salvajes, de desadaptados sociales que encontraron en la harina y la espuma la forma más estúpida de celebrar triunfos, pero que se convirtió en la más efectiva a la hora de provocar riñas y accidentes. Nos golearon en celebraciones, pues el único que supo hacerlo sin apelar a la insensatez del ser humano fue Pablo Armero. Me queda la sensación de que es mejor no ir al mundial si de preservar la vida se trata, y que cuando perdemos o nos eliminan no sucede nada porque no hay excusa de por medio para cubrir los comportamientos inadecuados de muchos.

Pero internacionalmente también perdimos. Ver al hijo de Yamid Amat lanzando platos cual jugador de Ultimate en un restaurante en Brasil, emitiendo cualquier cantidad de groserías y rompiendo cabezas; le quita el soporte a mi anterior párrafo. ¿Qué podemos exigir del pueblo en general cuando las cabezas visibles de la sociedad se comportan como animales?

Y por último, lo que ustedes querían leer. Sí, ya pueden cobrar, aquí está mi reflexión personal, con tintes de alegría y desilusión. Por un lado me da gusto haber perdido mis predicciones sobre la selección, pues ello significó una magnífica actuación en esta cita orbital. Realmente no le tenía mucha fe a Colombia, no por falta de aprecio sino por su decaimiento e historia. El grupo bajó su rendimiento en 2013 respecto a lo que mostró en 2012, y ni hablar de los amistosos de este año. Además, las convocatorias de Éder Álvarez y Carlos Carbonero le sumaron un tinte de polémica a la lista, por lo que creí que estos dos elementos iban a ser titulares en los tres partidos y por ahí derecho se iban a firmar contratos para ellos y la eliminación nuestra.

Pero no fue así y Pékerman me sorprendió gratamente. ¡Por fin! Dos años y medio después de su llegada al banquillo, el argentino entendió que si dispones de un grupo numeroso puedes hacer variantes. Lo hizo frente a Senegal y lo repitió contra Japón. No sé si fue la necesidad ante la ausencia de otros jugadores, pero rotó la nómina y eso es importante. Las variantes dan pie a que se formen sociedades alternas que a futuro evitarán preguntas como "¿Quién será el acompañante de "Teo" si Falcao no va al mundial?".

A mi favor hubo tres situaciones: La primera, se comprobó que Falcao no es ni el principio ni el final de la selección. Que si bien es cierto que su aporte goleador es significativo, sin él Colombia puede funcionar y realizar buen juego. La segunda, que James es el jugador diferente de la selección y no Falcao. Y la tercera, que Jackson y Bacca pueden ser tan peligrosos como Radamel y "Teo". Martínez respondió con goles, mientras que el jugador del Sevilla, aunque no se le hayan dado los minutos que merece, Pékerman siempre lo manda al campo para que silenciosamente arrastre marcas y le arregle los partidos. Ingresó cuando perdíamos 0-3 con Chile en Barranquilla e inmediatamente llegó el descuento y posterior empate. Así mismo, pisó el césped contra Brasil y a los pocos minutos le cometieron un penal que le dio vida a Colombia.

Las desilusiones que me deja esta copa están en el delirio de mis compatriotas. Me siento 20 años atrás cuando íbamos a ser "campeones del mundo en Estados Unidos". A algunos aún les falta saber diferenciar entre una participación histórica y tener historia. A otros les falta tolerancia, pues me dolió mucho leer de un allegado la frase "si ese árbitro pisa Colombia es hombre muerto". Y a algunos más les falta de ambas cosas, pero lo que más me duele es que a todos les falta comprensión. En verdad me alegra que algunos no hayan tenido la oportunidad de ver a la selección y mucho menos de asistir a un mundial, pues no me quisiera imaginar las reacciones que tendrían con los hinchas rivales tras un resultado poco agradable.

Si bien arranqué diciendo que Colombia hizo su mejor participación histórica, de ahí a que esta selección tenga historia hay más que una letra y una tilde de diferencia. Esta nueva generación no la tiene sencillamente porque no ha ganado nada. Pero ojo, hay maneras de ver el vaso, medio vacío y medio lleno. Mientras algunos lloran desconsoladamente y culpan a árbitros españoles y dirigentes suizos porque el sueño acabó, yo sonrío porque pienso que este es el verdadero comienzo de un camino hacia cosas importantes. Colombia no es nadie en fútbol, ni siquiera a nivel sudamericano. Y no lo es porque sencillamente apenas si tiene un título continental a nivel selección y dos a nivel clubes. Si para algunos eso es mucho, respetable, pero para mí no lo es, y los invito a mirar las estadísticas de las verdaderas potencias sudamericanas: Brasil, Argentina y Uruguay.

Entonces hay que hacernos un nombre. "¿Cómo se hace?" Con los títulos. "¿Cuáles títulos?" Los que hay que ganar, los que le van a significar a Colombia subir un peldaño por encima de Paraguay, Ecuador y Perú. "¿Pero es que faltan cuatro años para Rusia 2018 y antes hay que clasificar?" Sí, pero a la vuelta de la esquina están dos Copas América en 2015 y 2016, dos golpes directos al corazón sudamericano, dos títulos que tenemos que buscar alcanzar.

En cuanto a reglamento, realmente deja mucho que desear la manera de apreciar el juego de varios. No podemos confundir un árbitro permisivo, que deja pegar a ambas selecciones y les amonesta el mismo número de jugadores con un juez inclinado hacia uno de los dos bandos. Así mismo, abro la invitación para que muchos lean las razones de por qué un brazo no entra dentro de la configuración, habilitación o inhabilitación de un fuera de juego.

Finalmente cierro con el caso Pékerman. Sigue sin gustarme porque todavía da motivos para ello. Persiste la presencia de Pascual Lezcano en la selección y eso me da algo de intranquilidad. Sigue sin gustarme por su nacionalidad, no por ser argentino, sino por ser extranjero. Eso sí, en lo deportivo ha sabido manejar el grupo y ha sabido cerrarme la boca. ¿Debe continuar? Sí, aunque no sé qué le va a ofrecer la federación para mantenerlo, más con las jugosas ofertas que vienen desde Japón y con la oportunidad de salir como héroe en este momento y no como villano más adelante. Pero aclaro, para mí debe continuar no porque haya hecho un buen mundial, sino porque cumplió con el único objetivo que se le encomendó, clasificarnos a Brasil. Esa era la meta, por lo menos hasta hoy.
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