jueves, 26 de junio de 2014

Faryd Mondragón Me Hizo Hincha De La Selección Colombia

Foto: www.telecinco.es


Columna Especial Para: Soy Periodista
Véase También Aquí: Faryd Mondragón Me Hizo Hincha De La Selección Colombia
Por: Héctor Herrera 


Si usted conoce algo de mi vida, seguramente estará a la espera de una de mis clásicas anécdotas en los estadios, conferencias, vuelos o cualquier otro lugar donde uno pueda encontrarse con figuras de la talla de Faryd Mondragón, pero no. Esta es una historia bastante simple, corta de contar pero larga de explicar, es la raíz del por qué del rumbo de mi vida, de mis prioridades no tan prioritarias y mis responsabilidades evadidas; es el comienzo del Héctor futbolero, no del criticón, ese lo creé yo solo, sino del futbolero, el incondicional. Absurdo sería iniciar contando aquel día, pues perderían interés los siguientes párrafos, por ello, echaré "reversa para atrás" y empezaré a narrar mientras retrocedo en el tiempo describiendo el antes y el después de aquel momento.

Vale la pena decir que hace dos días me conmovió mucho ver a Faryd en lo que yo considero su despedida del fútbol. Fueron tan solo algo más de 8 minutos en la cancha de Arena Pantanal, pero seguramente es un momento que él recordará por siempre. La emoción al recibir la orden de ingresar se encarnó y tomó forma en zona de traslado. El sentimiento se tradujo en un beso del "turco" a Pékerman, una muestra palpable de gratitud por parte del jugador hacia un técnico que lo mantuvo por encima de cualquier crítica. Sí, críticas, como las que muchos le lanzaron mientras le decían "Viejo", al igual como lo hicieron con Yepes, a quien hoy aplauden tras su destacado mundial. Críticas sin fundamentos, porque sus números en este proceso hablan por sí solos. Recibió dos goles, sí, pero antes de ello estuvo 315 minutos invicto, enfrentando a rivales como Senegal (90', 45' antes de recibir dos goles), Túnez (45'), Holanda (90'), Bélgica (90') y Camerún (45'). Sí, cinco partidos, tres ante selecciones mundialistas.

Faryd entró ansioso, deseoso de poder retirarse con lujo de detalles, y lo logró. Mientras lo veía a través de la televisión, deseaba un remate de Japón donde Mondragón pudiera lucirse; eso sí, no esperaba un mano a mano. Admito que me puse frío cuando vi al nipón rematar y Faryd se jugó, pero el alma me volvió al cuerpo cuando el guardameta rechazó la pelota con su pierna derecha. ¡Qué mejor manera de sellar la carrera que evitando la caída del arco cafetero! Mi alegría fue inmensa, muchos sentimientos se agruparon en mi ser pero no lloré, no podía hacerlo. No podía porque sencillamente ya lo había hecho en el 2012 en el Metropolitano contra Camerún. Verlo ingresar y atajar aquella tarde de octubre me conmovió muchísimo, sabía que era la última vez que lo vería en vivo haciendo su trabajo.

He defendido a Faryd contra todo pronóstico y no es para menos, a él le debo muchas alegrías, pero también muchas tristezas. Sí, tristezas, como la de aquel Colombia 0-1 Paraguay en "El Campín" en 2008, cuando no sé como salí caminando del estadio pero al pisar el suelo de la casa me derrumbé, abracé a mi papá y me eché a llorar mientras le decía a un año de terminar la eliminatoria que estábamos eliminados, que esos tres puntos, para mí, los más injustos perdidos rumbo a Sudáfrica, nos iban a quedar faltando, lo que efectivamente sucedió. Tristeza como la del 2005, cuando ganamos 0-1 en Asunción y no alcanzó, o la de aquel terrible 14 de noviembre de 2001, sin duda el día más triste de mi vida, cuando entre uruguayos y argentinos nos hicieron el "tongo" y pese a golear 0-4 a Paraguay a domicilio, nos quedamos afuera por un gol.

Claro que también están las alegrías, está mi primer partido de selección en un estadio, el inicio de lo que han sido muchos, un 5-0 a Bolivia en Armenia con 4 goles de Rodallega. Está el 0-0 con Brasil y el 2-1 a la Argentina, ambos en Bogotá. Está el Mundial Sub-20, mi primer mundial. Está toda la eliminatoria rumbo a Brasil, están mis amigos, la gente que conocí dentro y fuera de las canchas gracias al vínculo tricolor. Están los múltiples estadios de mi país a los que he asistido, está este blog, y está mi barra, porque hasta para hacer una barra me dio el cuento.

"¿Y qué carajos tiene que ver Faryd con todo eso?" Mucho, por no decir todo. Mondragón está ligado a esto porque gracias a él yo me convertí en hincha de la Selección Colombia. Claro, antes de ello ya me gustaba el fútbol, pero de gustar a ser hincha hay una diferencia abismal. Lo que a continuación relataré hace parte de mi vida privada, incluye detalles que usted no tendría por qué saber, pero que en pro de entregarle una historia bien contada no pienso omitirlos.

Es curioso que esta historia haya sucedido allí, donde años después vi jugar por primera vez a la selección y donde mandé a hacer la bandera de Aguante Cafetero. En fin, tenía nueve años y disfrutaba de un merecido descanso en una vivienda que posee mi papá en Armenia y que usamos para vacacionar. Eran algo más de las cinco de la tarde y venia de la piscina del conjunto. Entre a la casa y escuché algunas voces que provenían de los parlantes del televisor. Al dirigir mi vista hacia la pantalla la historia de mi vida se partió en dos. Mis ojos vieron a Faryd Mondragón llorando como un niño pequeño. La razón: Colombia había perdido 2-0 con Inglaterra y se despedía de Francia 98'. Eran lágrimas proféticas que tiempo después supimos interpretar, agua salada que avisaba lo que muchos derramaríamos durante más de una década esperando que volvieran a lograr el objetivo. Nunca supe qué pasó, pero ese día todo comenzó a transformarse.

En ese tiempo no comprendía la magnitud de lo que era un campeonato del mundo, haber estado en piscina en lugar de ver el partido era muestra de ello, pero lo que sí alcancé a deducir es que tenía que ser algo muy importante para que pudiera desencadenar semejante llanto. Fue entonces cuando me cambió el chip de la cabeza, desde ese día comencé a tomar en serio a la selección. Ya no me perdía un partido, desde chico apostaba en el colegio a los marcadores y pasaron cientos de cosas, como las que ya han leído más arriba. Tuve llantos y sonrisas, tuve la más grande frustración, no haber asistido a la Copa América por cuestiones de dinero, razón por la cual ahora hago todo lo que esté a mi alcance para ir a ver a la selección. Ese día fue el inicio de una nueva vida llena de altibajos emocionales ligados a la selección, punto de partida de todo lo que he narrado hasta este punto, situaciones que seguramente nunca hubieran sucedido si no lo hubiese visto llorar.

Faryd es la prueba viviente de lo que hemos vivido los hinchas de la Selección Colombia. Quizá no representa a los mundialistas de 1962, pero es el único vínculo entre la era dorada y esta nueva generación que escribe sus propias letras. Es la conexión entre el 94' con Maturana, el 98' con Hernán, "Chiqui" en 2002 y Rueda en 2006, su ausencia en las convocatorias durante el camino a Sudáfrica y su retorno de la mano de "Bolillo" a finales de 2010. Es el sobreviviente de penas y glorias, el caminante que lleva en su espalda una enciclopedia con páginas de triunfos y derrotas. Es el hombre récord, no por ser el jugador de mayor edad en jugar un mundial ni por ser el jugador convocado en dos mundiales con mayor tiempo de intervalo, sino por ser el único arquero colombiano que ha atajado en dos mundiales distintos. Y además, hay otra marca que él desconoce y que seguramente nunca sabrá, aquella que inició un 26 de junio de 1998 y que precisamente hoy cumple 16 años, el récord de haber transformado mi vida con su llanto.

¡Gracias Faryd! ¡Usted, aunque no lo sepa, me hizo hincha de la Selección Colombia!

jueves, 12 de junio de 2014

Lo Que Se Espera De La Selección Colombia En Brasil 2014

Foto: www.larepublica.pe
Columna Especial Para: Soy Periodista
Véase También Aquí: Lo Que Se Espera De La Selección Colombia En Brasil 2014
Por: Héctor Herrera 

Planeta tierra, se acabó la espera. Hoy comienza la cita futbolística más importante del mundo, hoy rodará el balón en Brasil 2014. Fiesta vestida de colores, llena de variadas emociones, acompañada por los distintos sentimientos que emanan los hinchas en las tribunas y los aficionados frente a sus televisores. Gala de galas, evento lleno de sensacionales jugadores, ceremonia de grandes y chicos con selectos invitados entre los que se encuentra como novedad de este milenio la Selección Colombia.

Plagada está la afición colombiana de ilusiones llenas de optimismo, sueños cimentados sobre los extraordinarios resultados en la fase clasificatoria, hipótesis que si bien entran dentro de las posibilidades, al llevarlas a la práctica se convierten en retos de grandes dimensiones.

El 2014 no ha sido un buen año para la tricolor, los resultados así lo muestran. En estos seis meses Colombia ha enfrentado a tres selecciones que no lograron clasificar a Brasil, derrotando tan solo a una de ellas. A nivel interno la situación tiende a empeorar, el grupo de jugadores que afrontará el mundial no es el ideal, las lesiones de García, Perea, Valencia y Ramírez dejaron descompuesta la titular nacional en todas sus líneas, a lo que hay que añadirle las muy extrañas convocatorias de Éder Álvarez, jugador que la prensa gaucha ha vendido en innumerables ocasiones al Barcelona de España, y Carlos Carbonero, que da un salto al grupo de 23 bastante polémico al recibir su primer llamado justo cuando su contrato con Ríver Plate culmina. Y como si esto fuera poco la cabeza tampoco anda bien. A Pékerman se le nota cierto desinterés con el plantel, su demora para definir amistosos y convocados son muestra clara de su irresponsabilidad e indecisión; además de su característico pero molesto misterio sobre la selección, a la que según algunas fuentes, abandonará una vez termine la cita en Brasil.

Basado en ello comencé entonces a hacer memoria y me remonté 20 años atrás. Encontré una selección como la actual, llena de calidad, y una eliminación prematura que algunos llamaron "fracaso". Hallé entre muchos a Valderrama, Valencia, Córdoba y Rincón, pero también estaba Andrés Escobar, posteriormente asesinado. Logré identificar a muchas voces importantes del periodismo que nos vendieron a una Colombia campeona del mundo y nos devolvieron a un grupo derrotado tanto deportiva como moralmente. Junto a ellos estaba la destitución del aún técnico más exitoso a nivel de selección, e internamente, ubiqué a mi país enloquecido y cegado por la ira.

Mi querida Colombia, que no nos pase lo mismo. No me refiero al descalabro futbolístico sino a la ilusión mal manejada. Hablo del fanatismo y del falso patriotismo, de la soberbia y los sueños de fantasía. No quiero muertos en las calles porque se perdió un partido, ni borrachos al volante porque se ganó o se clasificó a octavos. Espero que no haya riñas por apuestas, y añoro que más allá de los resultados reciban a la selección con aplausos en el aeropuerto y no a balazos en un estadero. Aspiro a un patriotismo y un amor a la camiseta como el que muchos de nosotros, modestia aparte, hemos sentido por la selección en las buenas y en las malas, acompañándola en sus 16 años a través del desierto hasta encontrar el oasis. Quiero que nos sintamos igual de colombianos levantando la copa, que regresando en primera ronda.

A nivel futbolístico y apoyado en lo que expuse unos párrafos arriba, no estoy esperando que el trofeo aterrice en El Dorado. Para algunos, como en mi caso, el objetivo se cumplió el 11 de Octubre de 2013 cuando matemáticamente se obtuvo el tiquete a Brasil. A diferencia de muchos, no estoy aguardando por unos cuartos de final ni nada relacionado con ello, aunque no niego que si se da sería maravilloso. Simplemente espero que Colombia al menos iguale lo que hizo en citas pasadas, marcar goles, sumar aunque sea un punto y realizar una respetable actuación, tal como lo hizo en el 62' cuando perdía 4-1 con Rusia y empató, o en el 90' luchando hasta último minuto por empatar ante Alemania, logrando el cupo a octavos de final, así como en el 94' cuando no les importó estar eliminados y derrotaron a Suiza, o como en el 98' cuando Leíder Preciado revivió a Colombia contra Túnez a siete minutos del final, y luego un maravilloso Mondragón se hizo héroe al evitar una escandalosa goleada frente a Inglaterra.

Eso espero de la tricolor en Brasil 2014.

¡Éxitos Selección Colombia!


PS: Tuve mis diferencias con Radamel por hechos conocidos por todos ustedes. Sin embargo no soy de piedra y me dolió mucho verle el rostro cuando anunciaba que no iba a estar dentro del grupo de 23 en Brasil 2014. No voy a entrar en detalles sobre ciertos pensamientos que se vinieron a mi mente en ese momento, solo me queda decirle a Falcao que a partir de entonces no tengo ningún tipo de mal pensamiento sobre él. ¡Recupérate Tigre!

martes, 10 de junio de 2014

¿La Selección De Pékerman?

Foto: www.zimbio.com
Por: Héctor Herrera 

A dos días de la inauguración del mundial, se habla mucho del combinado nacional, así como de las aspiraciones de jugadores y aficionados sobre lo que será la cita en Brasil. Es común escuchar o leer en los medios nacionales e internacionales una frase que después de tanto repetirla me comenzó a causar bastante curiosidad: "La selección de Pékerman".

Como fiel seguidor de la Selección Colombia, más allá de mis preferencias por los adiestradores nacionales, jamás se han pasado por mi mente, y mucho menos han salido de mi boca frases como "la selección de Maturana" o "de Pinto" o del entrenador de turno. Es por ello que me di a la tarea de preparar un pequeño informe para que usted conozca de primera mano, qué técnico convocó por primera vez a cada jugador y hasta qué punto la selección "es de José Pékerman":

Francisco Maturana:

Faryd Mondragón (1993)

Javier Álvarez:

Mario Alberto Yepes (1999)

Leonel Álvarez:

James Rodríguez (2011)

Hernán Darío Gómez:

Víctor Ibarbo (2010)
Carlos Bacca (2010)

Reynaldo Rueda:

Abel Aguilar (2004)
Camilo Zúñiga (2005)
Fredy Guarín (2006)

Eduardo Lara:

Juan Guillermo Cuadrado (2009)
Jackson Martínez (2009)
Adrián Ramos (2009)
Teófilo Gutiérrez (2009)

Jorge Luis Pinto:

David Ospina (2007)
Carlos Sánchez (2007)
Cristian Zapata (2008)
Pablo Armero (2008)
Carlos Valdez (2008)

José Pékerman:

Camilo Vargas (2012)
Alexander Mejía (2012)
Juan Fernando Quintero (2012)
Santiago Arias (2013)
Éder Álvarez (2014)
Carlos Carbonero (2014)

Así pues, solo 6 jugadores (26% de los convocados), fueron “descubrimiento” exclusivo del adiestrador argentino.

Ahora que conoce estos datos, es usted quien debe contestarse: ¿Es La Selección De Pékerman? ¿O La Selección Colombia?

Las cosas por su nombre.
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