viernes, 18 de octubre de 2013

Aguante Cafetero, Siempre Creímos

 

 Por: Héctor Herrera 
Columna Especial Para: Aguante Cafetero

 Parece que fue ayer cuando vi esto:


Fue entonces cuando surgió una idea, la necesidad de manifestar de otra manera esa asistencia que habíamos tenido en eliminatorias pasadas. La tenía clara: una bandera. Lo difícil era materializarla. No podía ser un trozo de tela cualquiera, debía tener una calidad que la hiciera resistente al agua, el viento, el sol, y sin saberlo; hasta a los ladrones. El nombre debía ser algo que simbolizara todo lo que habíamos soportado y a su vez que se refiriera al país: Aguante Cafetero.

Llegó entonces "el plagio" en todo esto, el lema. "Seguimos Creyendo" resumía la realidad de los escasos integrantes de la barra hasta ese momento. Si, seguíamos creyendo en la clasificación, y aunque el alma y el corazón los teníamos rotos en mil pedazos, con lo que había quedado hicimos un calentado de sentimiento y garra, el cual nos tragamos entero para evitar el mal sabor de tantos años de añejamiento.

Comenzamos a trabajar entonces en el diseño y el tamaño. Con Yeison Romero evaluamos letra por letra, color por color; solo para terminar desechando todo. Lo que si estaba claro era la medida: 7 gloriosos metros de ancho por 1.5 de largo.

Vino entonces un periodo de impaciencia y exigencia por parte de los nuevos integrantes de la barra. Ya teníamos grupo en Facebook, pero aún no había trapo. Preguntas iban y venían, que cuándo podrían ver la bandera (la cual los representa, pero nunca contribuyeron ni con una moneda de $50 para adquirirla), que si era cierto que nunca abandonábamos... Y entonces surgió el primer compromiso: Colombia Vs. México en Pereira.

Adquirimos la boleta, partimos hacia el eje cafetero y aún no sabíamos qué era lo que íbamos a colgar en el Hernán Ramírez Villegas. Caminamos por las calles de Armenia buscando la tela ideal, y en uno de esos grandes y reconocidos almacenes dedicados exclusivamente a comercializar este tipo de producto, adquirimos la bandera tricolor. Tras comprobar el excelente material, colores de alta calidad y las dimensiones deseadas, cambiamos $80.000 por el inicio del cumplimiento de un sueño. Se veía grande, imponente, representativa; pero le faltaba algo: la identidad, el mensaje.

Boleta del primer partido donde asistió este movimiento.

A Dios gracias la capital del Quindío es una ciudad más o menos pequeña,  porque la recorrimos casi toda buscando quién le hiciera el estampado deseado, hasta que en una calle medio perdida encontramos el lugar donde le tatuarían las 31 letras que la componen. Allí aplicaría el consejo de Diana Camacho, haciendo uso de fuentes base, alejadas del gótico representativo de las barras bravas. Además, en este lugar fui asesorado y encontré por fin el tono perfecto, el combinado blanco y negro que resalta perfecto entre los colores del tricolor patrio.

Foto del momento exacto en que fue reclamado el trapo de Aguante Cafetero.
En adelante lo que vinieron fueron tres días de espera, los cuales culminaron a dos horas del partido cuando me entregaron mi creación y cancelé los $60.000 correspondientes, partiendo hacia Pereira con el de siempre: mi papá. Él iba inocente de todo, sabía que llevaba una bandera, pero solo se enteró de las dimensiones de esta en el "Nido de Pájaro" risaraldense y tras 40 minutos de viaje. En las graderías del máximo escenario de la Perla del Otún estaba mi viejo amigo Daniel Escobar, quien venía desde Estados Unidos para apreciar este encuentro y el Mundial Sub-20. Esa noche, por primera vez la gente supo de Aguante Cafetero. Aquel 22 de junio, llovió, la bandera pasó su primera prueba de resistencia; pero en lo deportivo no le fue de lo mejor, Colombia empató 0-0, aunque le anularon injustamente un gol a Radamel. Tres días después la cita fue en Medellín. Asistimos al Atanasio, entrada por salida, nuevamente aguacero, pero victoria dos a cero sobre Senegal.

Tras el retorno a Bogotá, ya algunos hablaban de la barra, y comenzamos a planear los dos primeros partidos de eliminatoria. A mi progenitor lo dejó el tren económico, se quedó con las boletas compradas y arribé solo a Barranquilla. Para el partido contra Venezuela invité a uno de los hijos de don Gonzalo Peña; colgamos el trapo, llovió y empatamos a un gol. Cuatro días después el invitado era Adrián Vargas, diluvio en la previa, caímos 1-2 ante Argentina, y para rematar por poco nos asaltan en las afueras del Metropolitano, siendo retenido nuestro trapo y recuperado de manera sensacional por quien me acompañaba.

Fueron meses largos de inactividad local. La barra estancada y con el agua al cuello, pues los resultados no eran muy alentadores. El fantasma de 2001, 2005 y 2009 se me apareció varias noches mientras meditaba acerca del futuro de la selección, de lo que se veía como un nuevo "no alcanzó"; de una eventual muerte prematura de este movimiento que apenas estaba aprendiendo a gatear. Aún así, teníamos un grande aliado, el ahora desaparecido FanPage Federación Colombiana de Fútbol, con el cual coordinamos y promocionamos los paquetes de viaje en un desesperado intento de reactivar la situación, pero la fe estaba perdida. Recurrimos entonces a la vieja guardia de Aguante Cafetero edición Mundial Sub-20 (sí, estuvimos en todo el mundial Sub-20 hasta aquel fatídico 13 de Agosto) y Róbynson Carrasco se apuntó contra todo pronóstico. Llegaron los tiempos gloriosos y aquellos siete metros soportaron un infernal calor en la victoria 4-0 contra Uruguay. Un mes después, la cita era contra Paraguay y Camerún, victorias 2-0 en el oficial y 3-0 en el amistoso respectivamente.

En la foto oficial de la selección, frente a Paraguay.
Con doce de quince puntos conseguidos en un año, se despertó el sentimiento tricolor. Todos querían ir, todos eran hinchas, pero no había campo para tanta gente. Nuevamente promocionamos los paquetes de viaje con nuestro FanPage aliado y ahora la demanda era mayor. Contra Bolivia como siempre en oriental, pero de trapo nada, el alto interés del aficionado común por adquirir una boleta para ver a Colombia nos dejó sin localidades en la fila A donde acostumbramos a estar y tuvimos que sentarnos algunos puestos más arriba de la baranda. Aún así, asistimos al Metropolitano y presenciamos el 5-0.

Para el partido con Perú se agrandó el combo. Una reunión inesperada con integrantes de la eliminatoria rumbo a Sudáfrica 2010 derivó en la expedición más grande que tuvimos en esta eliminatoria, pues Javier, Steven y compañía, sumados a nosotros conformamos un grupo de aproximadamente 20 personas. Sin embargo, se repitió la historia en el tema de la boletería. Oriental alta, pero sin baranda; de trapo nada y victoria 2-0.

Llegó el llamado "partido de la clasificación". Hasta el más incrédulo quería estar en el encuentro frente a Ecuador, la situación fue tan terrible que se armó polémica por el tema de la boletería; pero Dios nos tenía preparada una sorpresa. Como llegadas del cielo, Andrés Bohórquez adquirió nuestras entradas vía Internet y luego de eso el sistema colapsó. Era la manera en que el creador nos premiaba por la fidelidad, regalándonos boletas en excelentes localidades, con baranda incluida; y con el desquite de mi viejo que por fin pudo asistir a la arenosa. Otra vez el Roberto Meléndez acogió la bandera de la alegría (y también una más pequeña que Róbynson llevó a los dos últimos encuentros), la tormenta y el viento se encargaron de castigarla por su ausencia en las dos anteriores oportunidades, pero la selección nos concedió la victoria 1-0 sobre el equipo de Reinaldo Rueda.

Soportamos 16 años. Una tormenta ante Ecuador no nos iba a hacer desistir.
Llegó la cita final: Chile. El derecho de asistencia había empezado a comercializarse una semana antes del encuentro contra Ecuador y nosotros ya teníamos las mejores sillas. Clima templado para despedirnos, para agradecernos por el incondicional apoyo; por la constancia y la paciencia, la humildad y la obediencia ante decisiones dirigenciales, por el dolor que cargamos como una cruz por 16 años y por haber tenido la osadía de hacernos sentir, al menos en condición de local. Ya de desconocidos no teníamos nada, al punto que fuimos anunciados por los altavoces del estadio en la previa del partido. En esos 90 minutos finales revivimos la pesadilla, al menos en gran parte del encuentro. Los cinco centavos pa'l peso, el triunfalismo que tanto daño nos hace, el creer que el clima o la plaza juegan, la humillación ante nuestra propia gente, son solo algunos de los factores que se hicieron presentes. Pero apareció el niño maravilla, aquel que se inventó la jugada del primer gol y fabricó dos penas máximas para devolvernos la ilusión. Volvimos al mundial después de 16 años, sufriendo, como siempre; pero al fin y al cabo clasificando, aliviando la sed de aquellos que durante tres lustros fuimos a cada partido con la esperanza de mundial, pero nos quedábamos con las manos vacías.

Cerramos con angustia ante Chile.
 Muchas gracias a todos los que de una u otra manera han formado parte de esto, a Yeison Romero, Diana Camacho, Daniel Escobar, Adrián Vargas, Róbynson Carrasco, Javier, Steven, Andrés Bohórquez, Juan Carlos, Diana Martínez... En fin, a todos (me disculpan los que no nombré). Gracias a Jairo y Gonzalo Peña por su hospitalidad, pero sobre todo, gracias infinitas a mi papá por inculcarme desde pequeño el amor por el fútbol, aunque fui yo quien hace varios años le enseñé el amor por la selección. Gracias padre por estar a mi lado para consolarme en tantos episodios tristes y celebrar juntos los grandes momentos. Por haber entendido lo que Colombia significa para mí, por patrocinarme hace unos años cuando no tenía medios para conseguir el dinero de una boleta. Es usted, actor fundamental de toda esta historia.

Aguante Cafetero estuvo en toda la eliminatoria y en todos los amistosos
Finalmente, de parte de todos los integrantes de Aguante Cafetero; queremos invitar a aquellos que no han tenido la oportunidad de compartir con nosotros a que estén muy pendientes en las próximas clasificatorias, o en algún amistoso que la selección vaya a disputar en nuestro país. Planes y formas para asistir a ver a Colombia hay muchos, de distintos precios y para la comodidad de todos los bolsillos. Por ello, aquí estamos dispuestos a brindarles asesoría para que puedan presenciar el espectáculo más hermoso del mundo sin tener que invertir grandes cantidades de dinero. Sobre Brasil 2014 y nuestra presencia, aún no lo sabemos y solo el tiempo lo dirá. Por ahora estamos felices de haber estado en todos y cada uno de los pasos de este proceso que nos devolvió a una cita orbital.

¡Gracias Dios por permitirme cumplir uno de los grandes sueños de mi vida!


¡Siempre Creímos!

martes, 15 de octubre de 2013

Mis Desaciertos: El Prejuicio A Pékerman Y La Campaña De Desprestigio Contra Falcao

Por: Héctor Herrera 



¡Me equivoqué! Así de simple. Pero ojo, cuando digo que no estaba en lo correcto me refiero específicamente al tema Pékerman. Desde su llegada, me convencí y busqué convencer a muchos (con algunos lo logré) que el técnico argentino no nos llevaría al mundial. Los argumentos eran claros, pues José Néstor no conocía nuestro fútbol actual, independientemente de que hubiese jugado con "Bolillo" Gómez en el Deportivo Independiente Medellín.

Aquel 18 de enero de 2012, a las 18:00 horas, cuando se produjo la firma del contrato; aseguré que estaríamos en el mundial, pero del 2018. Sin embargo eso no sucedió, pues el pasado viernes, frente a mis ojos; Colombia clasificó a su quinto mundial.

El caso de Falcao es algo totalmente aparte. Aunque la mayoría conoce el por qué de mi baja simpatía hacia el jugador, volveré a nombrarlo para el conocimiento de mis nuevos lectores. Su "pecado": ser el único jugador en no respaldar a Hernán Darío tras el incidente personal. Se pueden decir muchas cosas, que le hice "mala prensa"; si es que a esto que vengo haciendo se le puede llamar prensa; pero nunca escribí un artículo asegurando que fuese un mal jugador, pues mal haría al pedir que se separe lo personal de lo futbolístico pero no llevarlo a cabo.

Para nadie es un secreto que desde el día que sacaron a Leonel (¡Ojo! Leonel, no Hernán; pues con "Leo" yo sentía que el proceso continuaba), no volví a celebrar un solo gol de Falcao con la selección... Hasta el viernes. No sé qué se le pasó a Radamel por la cabeza cuando le quitó el balón a "Teo" para cobrar el segundo penal; y tampoco entiendo el por qué Pékerman volvió a dejarlo patear, sabiendo que lo más posible es que cobrara nuevamente al mismo sector (cosa que en efecto sucedió, aunque iba más recostado y con más altura). El caso es que ejecutar dos penales, en un mismo partido; con el jaleo en la grada, con el marcador adverso, jugándose la clasificación; es de verdaderos profesionales. Claro, hubo muchos desaciertos en el juego contra Chile; pero esta columna no es para eso, en esta ocasión no voy a “dar palo”, pues sea como sea; estamos clasificados después de 16 años, aunque siendo sinceros; si hay un partido en el que tenga todo para atacar a Pékerman, es este.

Seguramente mis ex compañeros de Debates de Fútbol, mis detractores vía Twitter, mis amigos que luego de cada partido a la salida del Metropolitano me decían de forma burlona: "Ahí están su Pékerman y su Falcao, callándole la j..."; conocidos y demás estaban esperando esto, que saliera a admitir mis equivocaciones. Pues bueno, aquí estoy, colocándole la cara a los pocos que de buena o mala manera me leen y reconociendo que no me las sé todas, que me equivoqué.

Esta clasificación y estos dos años de hacerle fuerte oposición a Pékerman me dejaron una valiosa lección. Aprendí que el prejuicio no entra en esta profesión, y que debo ser más objetivo a la hora de hacer, o de "tratar" de hacer periodismo. Es por eso que buscaré cambiar desde hoy mi línea periodística, por llamarlo de alguna manera; sin que esto implique que deje de ser crítico frente a ciertas situaciones.

Quiero ser claro en lo que digo, pues el hecho de admitir que Pékerman sí nos llevó al mundial no quiere decir que él no tenga fallos y que lo que diga sea palabra de Dios. Los microciclos, el veto a la prensa en los entrenamientos, el partido con Guyana, los convocados sorpresa, el no votar de primero a Falcao al Balón de Oro y sus negocios con Pascual Lezcano; son solo algunos de sus desaciertos, aunque afortunadamente para él, los resultados los esconden. Tampoco quiere decir que deje de preferir un entrenador nacional por encima de un extranjero, aunque después de esto habrá un mayor grado de aceptación hacia cualquier foráneo que pueda venir al combinado nacional en calidad de integrante del cuerpo técnico (jugadores nacionalizados, no). De igual manera sucede con Falcao, pues el hecho de haber contribuido en buena parte de esta clasificación no implica que cambie mi pensamiento sobre la negativa de firmarle la carta a "Bolillo", o mi desacuerdo por aparecer en comerciales del gobierno apoyando el proceso de impunidad. Simplemente admito mi derrota, por llamarlo de alguna manera; pues los 30 puntos que consiguió la selección (4 de Leonel), muestran la realidad.

Finalmente quiero agradecerle al señor Pékerman por devolver al país a un mundial, porque de cierta manera contribuyó con uno de mis sueños personales y acabó con una de mis más grandes frustraciones.

Así mismo le agradezco a Falcao, por ser el referente de Colombia en el mundo, desde el plano futbolístico; y porque sus anotaciones nos significaron 7 puntos en la tabla de la Conmebol. Confieso que celebré el penal del 3-3 como hacía mucho no celebraba un gol. Con esa anotación "El Tigre" volvió a hacerme sentir una emoción que hacía mucho había desaparecido en mí, un sentimiento que estaba opacado por cargas emocionales que traía de eliminatorias pasadas y del Mundial Sub-20. Con ese cobro de pena máxima, se revitalizó una llama interior que estaba casi extinta y que no ardía con tal intensidad desde el 20 de Noviembre de 2007, cuando Rubén Darío Bustos y Dayro Moreno me regalaron una de las noches futbolísticas más hermosas y memorables de mi vida. Esa es la llama de la pasión por la selección, la misma que por allá en 1998 Faryd Mondragón encendió, pero esa es otra historia...

sábado, 5 de octubre de 2013

Selección Colombia, Cabeza De Grupo


Columna Especial Para: Directorio Deportivo
Véase También Aquí: Selección Colombia, Cabeza De Grupo
Por: Héctor Herrera 

Como avispero sacudido, se alborotó el país el pasado viernes cuando FIFA dio a conocer la manera en que elegirá las cabezas de grupo en Brasil 2014. Según la máxima rectora del balompié, el anfitrión y las siete primeras selecciones de su extraño Ranking, integrarán el bolillero número uno del sorteo que se realizará el próximo seis de diciembre.

Se escucharon entonces voces eufóricas y gritos de alegría, fueron redactadas notas y Tweets entusiastas, orgullosas, "patrióticas" y hasta ilusas. Se habló del camino fácil hacia la copa del mundo, aquella a la cual tenemos un 99% de posibilidades de asistir. Muchos lo tomaron como un plus a la hora de aspirar a levantar el trofeo; pero unos pocos lo recibimos como una simple decisión de FIFA para darle un poco de sentido a una lista mal puntuada que ellos mismos elaboran. Gran porcentaje de los aficionados lo vieron lógico, gracias a que una parte de la prensa les alimenta diariamente la idea de que "somos la mejor selección de Sudamérica", aún cuando las clasificaciones de Conmebol y de la entidad dirigida por el señor Blatter muestren a "una tal" Argentina muy superior.

La felicidad era evidente, pues desde el concepto de cada cual, merecido o no; Colombia sería por primera vez "el más fuerte" de su grupo en una Copa Mundo Absoluta. Me aventuré entonces a indagar la razón de tanta alegría, ¿qué era lo que Colombia garantizaba siendo cabeza de serie? Aun cuando ya sabía lo que me iba a encontrar, quería cerciorarme de las respuestas, y evidentemente, no me sorprendí con las explicaciones que encontré: "...evitar en primera ronda a potencias del fútbol como Brasil, Argentina, España, Italia, Alemania...". Frené en seco y pensé: "¿evitar? ¿Leí bien?". ¿Para qué queremos evitar a Brasil y Argentina si "somos la mejor selección de Sudamérica"? ¿Cuál es el miedo con Alemania e Italia, si en el Ranking que muchos usan como caballito de batalla, aquel al que le creen más que al mismo Jesucristo y el cual utilizan como escudo para tapar los desaciertos del entrenador, hasta hace dos meses estuvimos por encima de esas selecciones? Dicen y se contradicen. "Somos los mejores", pero qué miedo nos da enfrentarnos a las reales potencias.

Si somos conscientes de la manera de pensar del colombiano promedio y su proceder ante la derrota deportiva, ser cabeza de serie es perjudicial para la selección. Aquí están acostumbrados a pedir sin hacer y saber sin comprender. Algunos ya nos tienen tildados de favoritos y sin saber por qué, ya hablan de hasta dónde debemos llegar y cómo lo debemos hacer. Colombia trae una carga de 16 años sin ir a un Mundial de mayores, sumado a los deseos de algunos fanáticos de avanzar mínimo a cuartos de final, por lo cual, encasillarnos como el mejor del grupo le suma presión a la tricolor.

Yo le deseo lo mejor a la selección en la cita orbital, pero me es indiferente si cae en primera ronda o no, pues desde mi concepto, llegar a Brasil es el gran logro. Sin importar cómo le vaya a Colombia en el país de la samba, la tarea estará hecha una vez sellé su tiquete en las próximas fechas, y en adelante, cualquier cosa que haga el combinado nacional será ganancia.

Eso si, espero que en estos ocho meses sin competencia oficial, se le enfríe la cabeza a más de un hincha y piensen con claridad, pues algunos están "sobreilusionados", hacen cuentas de títulos, finales, semis y cuartos a manera de exigencia, en vez de contemplarlo tan solo como una posibilidad.


P.S.

Sobre la convocatoria, solo diré que me sorprende el espíritu emprendedor de José Pékerman, que se resiste a perder cualquier negocio y ha vuelto a llamar a Medina. Así mismo, por respeto a jugadores de la talla de Jackson Martínez, Aquivaldo Mosquera y Darwin Quintero, si en algún pasaje del partido noto que Steffan va a jugar contra Chile y ninguno de los anteriores nombrados está en el campo de juego, abandonaré inmediatamente el estadio Metropolitano; pues es un insulto ver a un cualquiera corriendo por el Roberto Meléndez, mientras jugadores de gran trayectoria internacional siguen esperando una oportunidad.
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