viernes, 13 de septiembre de 2013

Las Locuras Del Entrenador

Columna Especial Para: Directorio Deportivo
Véase También Aquí: Las Locuras Del Entrenador
Por: Héctor Herrera 



"¡Polémica!", es la palabra preferida de los medios para referirse a algo que no les gusta. Es un término mezquino y destructor, flecha incendiaria contra aquel que osa a dar una opinión distante a las creencias de la masa mayoritaria. "¡Polémica!" Porque Jorge Luis Pinto, santandereano puro, exitoso, trabajador, disciplinado e inteligente; fiel a su estilo, declaró la verdad sobre la actual Selección Colombia.

"Pékerman no ha hecho nada de espectacular". Palabras sabias del Sangileño, ciertas, claras y fáciles de argumentar. El adiestrador argentino encontró una selección armada, en buena parte por el mismo Jorge Luis, modificó un sistema táctico y comenzó a sacar resultados. Resultados, lo más importante obviamente; porque la selección no juega a nada. En la era Pékerman, Colombia solo ha jugado un partido bien; contra Chile en Santiago y ayudado por la superioridad numérica.

La selección tiene una mentalidad ganadora, pero un único planteamiento. Se sostiene si marca gol, pero se derrumba si lo recibe primero. No remonta resultados, pues en tres de los cuatro partidos que comenzó perdiendo (Ecuador, Venezuela y Uruguay), se nubló, ni siquiera marcó gol y se fue sin puntos. Tenemos un entrenador que no sabe hacer los cambios y le tiene miedo a sus jugadores. Hay "intocables" en la selección, sin importar que estén lesionados, en parte por el temor a la reacción del pueblo o la prensa.

Hoy, 13 de Septiembre de 2013, me atrevo a decir que Colombia no superará la primera ronda del mundial, sin importar contra quién juegue. En Brasil no estarán Paraguay, Bolivia y Perú para que algunos se crezcan cuando le ganamos a nadie. Habrá selecciones con historia, jerarquía y jugadores de peso. Estarán campeones y subcampeones del mundo, equipos leyenda que no creen en perversos y mentirosos Rankings FIFA, conscientes que la historia se escribe con títulos y finales mundiales.

Pékerman está a un punto o un resultado de volvernos a clasificar a un mundial, pero la selección está "quemada", sin recambio, no hay suplentes sino "calientabancas", no existen sociedades alternas. Los emergentes no tienen minutos, son humillados con sustituciones en el epílogo del partido y tienen que ver cómo juveniles en pañales se vuelven titulares en pro de los negocios del entrenador.

Como "miedosos" han calificado a los técnicos colombianos con el pasar de los años, pero Pékerman es más cobarde que cualquier otro. Le tiembla la mano para sentar a un Falcao o tan solo sustituirlo, porque es el becerro de oro de los fanáticos, aunque no de los hinchas. Basta con ver la ovación con la que fue recibido Jackson Martínez tras su ingreso al campo en el Metropolitano, para darse cuenta que los que sabemos de fútbol reconocemos otros talentos y queremos verlos defendiendo los colores de la selección. Pero no, a José no le sirve la rotación, en parte porque carece de ideas, no sabe como asociarlos e incluso improvisa al ubicarlos, como el caso de Cuadrado, a quien solo le falta colocarse los guantes.

A Pékerman le faltan los pantalones de Maturana, Gómez, Pinto, Lara, y muchos otros para "jugársela por la de él", alinear como le gusta y no políticamente, estar dispuesto a recibir una crítica por la ausencia de un referente si de ello depende conseguir, sostener o remontar un resultado. Él sabe que el paraguas de esta selección se llama Falcao, que mientras el samario esté en el campo lo demás pasa a otro plano. Lo que el argentino dice se convirtió en palabra de Dios, y pobres de aquellos que lo criticamos, porque bajito nos comienzan a recordar a mamá. Es tan alta la idolatría que muchos siguen destrozando a Steffan Medina sin ser conscientes de que el único culpable es quien lo convocó, lo alineó y para su infortunio; no lo vendió.

Pero bueno, el objetivo está a punto de cumplirse y eso nadie se lo quita. Eso si, ni se les ocurra pedirle títulos mundiales a esta selección, que debería viajar a Brasil con solo 11 jugadores y ahorrarse lo de los que no van a jugar. Por bien servidos debemos darnos si Colombia gana un partido o tan solo anota un gol, porque respetando su opinión, a este ídolo argentino de barro; no le creo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las Matemáticas De La Selección Colombia

Por: Héctor Herrera 







Eufóricos gritaban algunos que Colombia estaba clasificada al mundial, pero no. La realidad es que la matemática, esa que tanto daño nos ha hecho a través de la historia, nos aterriza de mala manera. Lamentable e irrespetuoso resultó que algunos empezaran a decir que clasificábamos sin jugar, deseándole malos resultados al colombiano Reinaldo Rueda. Celebraron muchos periodistas, algunos de mis afectos, ese gol boliviano como si fuese propio; pero minutos más tarde tuvieron que narrar la igualdad ecuatoriana y estrellarse de cara contra el pavimento.

Llegó entonces el plato fuerte, el choque contra Uruguay. El empate en Montevideo hacía "Check In" en Brasil 2014, pero tampoco se dio. Culpabilidad total del entrenador argentino de turno, aquel que deja que tal y "Pascual" convoque y ponga de titulares a jugadores inexpertos con el ánimo de venderlos. Colombia combatió todo el partido con un hombre menos gracias al mágico debutante por la lateral derecha. Jugando a nada, como siempre; aguantaba el tricolor patrio el resultado. Los charrúas inteligentes, mostraron una máscara derrotista, los diez en la cancha y "ricitos" tragaron entero y cuando reaccionaron estaban sacando el balón del fondo de la red. Llegó el segundo y chao, a esperar un mes más, porque por Sudamérica solo Argentina está en el mundial.

La diferencia de gol nos hace ver "imposible" jugar la repesca intercontinental con Jordania, pero Colombia está acostumbrada a que le pase de todo. Basta con recordar Londrina (click en este enlace) para tener presente que no hay diferencia de gol irreducible. Si la tricolor pierde sus dos partidos, Ecuador y Uruguay empatan en Quito, y posteriormente Uruguay golea a Argentina 11-0 (totalmente posible, pues ya han amañado dos veces ese partido) y Ecuador le hace 7 a Chile (que ya estaría clasificado), seríamos quintos. Claro, esas goleadas podrían ser de menor cantidad dependiendo de los goles que Colombia reciba en esas dos jornadas.

Se acabó el diez de septiembre y "la tal clasificación de la Selección Colombia, no existe". ¡Qué irónico! El único colombiano que ese día aseguró matemáticamente el cupo al mundial fue Jorge Luis Pinto, aquel técnico que aquí atacaron por su disciplina y al cual despidieron vilmente por perder dos partidos a mitad de proceso. Pékerman lleva tres partidos perdidos, ¿lo echamos?

domingo, 8 de septiembre de 2013

A La Selección Colombia Le Pasó De Todo






Por: Héctor Herrera 




Fue un partido distinto, apartado de lo que el círculo futbolístico concebía, inversamente proporcional al broche dorado difundido en las últimas semanas. Aquellos que aguardaban por un onceno demoledor que apabullara al rival de turno, tuvieron que prolongar la espera y poco o nada lograron presenciar.

El astro rey llegó al meridiano, la temperatura castigaba fuertemente a propios y extraños, brindando a aquellos trabajadores informales el ambiente necesario para recibir un generoso pago por unos anteojos de sol, un sombrero, un refresco o la bebida alcohólica de turno. El escenario designado no quiso desgastar a los afortunados individuos que adquirieron el tan codiciado trozo de papel, aquel que les otorgaba legitimidad de asistencia. Por ello, la logística decidió hacer valer el costo del boleto y recibir a los espectadores una hora antes de lo previsto.

Al interior del concreto parecía todo menos Barranquilla. Un 75% de cada tribuna estaba habitada por gente del interior, e incluso un buen sector de oriental eran simpatizantes del tricolor de Reinaldo Rueda. Había de todo, los aficionados que apenas conocían el Metropolitano se mezclaban con los fanáticos que comenzaron a asistir tras el inicio de los tiempos gozosos y estos a su vez con los verdaderos hinchas que no han faltado a un solo compromiso, como los tenores del fútbol, como yo.

Conforme los asistentes conseguían el ingreso comenzó la "guerra de los trapos". No eran pocos los que tenían una pancarta para exhibir, pero si era escaso el espacio para hacerlo. Algunas banderas eran viejas conocidas, otras evidenciaban el clásico reflejo del colombiano olvidado que solo busca protagonismo y atención del mundo exterior, por lo cual se vieron obligados a estampar en varios de esos letreros el logo del canal autorizado. Hubo espacio para todo, incluso para apoyar causas propias de la política y el campo.

Todo era fiesta, ambiente de carnaval y ansiedad porque llegara la hora deseada. Pero la naturaleza tenía preparada una sorpresa para los asistentes y dio inicio al diluvio. Por cortos pasajes comenzamos a recordar los encuentros frente a Venezuela y Argentina, pero luego la tormenta extendió la espera tras una inundación en el gramado. No se postergaba un partido internacional de selecciones en nuestro país desde el 14 de Octubre de 2007 (Bogotá), fecha en la que Colombia inició su camino a Sudáfrica 2010 enfrentando a la Brasil más poderosa de los últimos diez años.

No había ningún tipo de prisa, unos minutos más no iban a prolongar los 16 años de espera. Con todo en orden se dio inicio al compromiso, bastante impreciso y poco halagador a la vista. El local fue ampliamente dominado por su rival y solo una expulsión infantil cambió el rumbo del partido. Minutos más tarde Ecuador recibió el segundo castigo. Un gol de James Rodríguez desequilibró el electrónico y colocó la situación cuesta arriba para los dirigidos por Reinaldo Rueda.

Ya en el Metropolitano no habita la lechuza, aquella que presenciamos frente a la vinotinto y a la que el panameño Luis Moreno le cegó la vida de una patada. Aún así, parece que hay una nueva cábala para el escenario juniorista: "el apagón". No lograron los jugadores en su totalidad retornar al campo de juego y un fuerte estallido sacudió la olla a presión. Varias luminarias se apagaron y el inicio de la parte complementaria se retrasó quince minutos.

Más espera, espera sobre la espera, tiempo para los últimos consejos del adiestrador colombiano a Valencia y compañía, instrucciones que surtieron efecto y se vieron reflejadas en el campo de juego. Ecuador fue amo y señor del Roberto Meléndez, soberano del balón e invasor del área nacional. ¡Penal! Se escuchó en voz baja en las graderías, sentenciando la oportunidad manifiesta del empate malograda por Ayoví. Colombia respiró y tomó un breve impulso. Teófilo recordó cuando en 2011, bajo palos, no fue capaz de empujar el balón al fondo de la portería venezolana que en ese entonces defendía Renny Vega; repitiendo ante Ecuador tan ridícula acción, acompañado de Falcao que en un intento desesperado por frenar el contragolpe visitante, se lanzó como un supermán cualquiera y por poco le rompe la camiseta al rival de turno, siendo esta su mejor jugada en el compromiso.

El central concedió cinco minutos más, la selección que jugó gran parte con diez jugadores tuvo en un 90% contra las cuerdas a los 11 de Pékerman, que más parecían ser solo nueve gracias a la inmovilidad de Radamel y el desacertado ingreso de un jugador como Alexander Mejía que aún está en Párvulos. Se escuchó el último silbatazo de la noche y Colombia celebró lo incelebrable, asegurar el repechaje.

A falta de un punto, la que han llamado "la selección de Pékerman" retornó a sus raíces. Ya no es ese conjunto demoledor ante rivales débiles como Paraguay y Bolivia, sino un plantel normalito. Ganó Colombia, pero ganó sufriendo, como en los viejos tiempos, como en los tiempos de siempre, evidenciando la verdad sobre su fútbol, contando la auténtica historia, la historia de que no tenemos historia; en parte porque recordamos sucesos de hace 20 años que no deberían ser motivo de orgullo, y en gran medida porque ignoramos y minimizamos lo único que hemos logrado, alegando cuestiones políticas de antiguos mandatarios; conducta clásica de un país como este acostumbrado a hablar mal de los ex en cualquier campo de la vida.
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